María Altagracia Paulino, dice recordar el día de su boda con su esposo quien falleciera en el año 1964 el comerciante y agricultor Pedro María Abreu, el día 15 de julio del año 1912.
De ese matrimonio nacieron Pedro, María Margarita, Ana Esperanza, Mercedes, Juana Evangelista, Persia Antonia, Melva, Elisa, Rafael Tobías, Favio Ramón, Francisco Alcides, Manuel, y Félix Antonio Abreu Paulino, de los cuales tres de estos retoños fallecieron.
"El día que me casé con Pedro, el casorio fue en caballo que mi familia buscó prestado para ir a la iglesia del pueblo desde mi casa que era en la Parada (kilómetro uno y medio del tramo carretero Salcedo - Tenares ), allá en la San Juan Evangelista, aunque no hubo mucha gente por la bendita guerra esa pero si me acuerdo muy bien de eso", aseguró.
Continúa narrando Doña Chita que como consecuencia de las luchas políticas de entonces se tuvo que hacer todo muy apresurado y dice recordar que tan pronto los pocos asistentes al evento llegaron a la casa de la celebración hubo que dispersarlos a todos ya que sonaron disparos por los alrededores.
"Cuando estábamos en la iglesia fue un amigo y le dijo a mi prometido que saliéramos pronto del pueblo porque venían a tirotear, y nosotros llegando a la casa ya el lío se había armado entre los Jimenistas y las gentes de Horacio", indicó.
Cuando este reportero le preguntó que de cuanto era su descendencia, esta con precisión dijo que tenía 10 hijos, 78 nietos, 206 bis nietos y 65 tataranietos y tres chonos que según ella y algunos de sus hijos "vienen en camino".
Doña Chita ha visto el paso de tres siglos y asegura que prefiere el tiempo pasado ya que cuando ella estaba joven las cosas se conseguían sin muchas dificultades, aunque valoró el esfuerzo que hacen "algunas gentes por arreglar esto".
Camina agarrada de un bastón o de uno de sus hijos, revisas sus gallinas todos los días cuando sus nietos le echan el maíz, peleas con sus hijos cuando no la visitan, canta canciones de su época y recibe la eucaristía todas las tarde de parte de las religiosas que como ella son devota de la Virgen de la Altagracia.
Su hermana más pequeña Minerva Paulino, quien ya sobre pasa los 102 años es la única que le queda y viven a unos 2 kilómetros de distancia, pues esta reside en la comunidad de Jayabo, Salcedo.
La anciana dice que una de las cosas que más disfruta es la llegada de la navidad ya que en esta época sus hijos le preparan una fiesta en donde asisten todos sus familiares y se reúnen debajo de un limoncillo centenario y al ritmo de los cantos de los payasos, la intranquilidad de los más pequeños y los dulces que se traen a esta casa, celebran junto a ella el nacimiento del niño Dios.
Al termino de la entrevista con este ejemplo de ancianidad nacional, esta no quiso que nos marcháramos sin antes asegurarles que en las líneas del presente reporte saldría su pedido de que quería que pusiéramos su deseo de conocer al presidente electo, el doctor Leonel Fernández |