LA VIDA MATRIMONIAL
La vida en pareja es un asunto de seriedad y compromiso con el otro, donde debemos cultivar al máximo la paciencia, la tolerancia el amor sincero. Los problemas matrimoniales lo crea la misma pareja, por tanto es la misma pareja que debe solucionarlo.
Hoy quiero compartir con ustedes algunas reglas para lograr que nuestro matrimonio se maneje bien y la familia resultante de este sea feliz.
A continuación quiero compartir y analizar con ustedes amigo lectores estas cincos reglas extraída del curso cultiva tu matrimonio del padre Mateo Andrés.
PRIMERA REGLA: mejorar la autoimagen, esta constituye el factor más decisivo de la convivencia. si el hombre se siente mal de si mismo, tendera a reaccionar en negativo, defendiéndose si. se siente bien de si, su tendencia obvia será reaccionar positivamente.
SEGUNDA REGLA: acoger al otro como es la primera necesidad del ser humano es sentirse acogido, importante, sentirse alguien, que lo están tomando en cuenta, cuando en su convivencia encuentra esos acogimientos, se siente bien, cuando es negativo y no encuentra nada de estos, entonces reacciona mal, ataca, se enfurece y toma a veces la peor de las decisiones.
TERCER REGLA: comunicarse mutuamente los sentimientos, en efecto con el convivir se van acumulando, por necesidad, sentimientos negativos de uno contra el otro. Trata de comunicar los propios sentimientos en clave de mensaje-yo nunca con mensaje- tú.
CUARTA REGLA: dar caricia positiva, en la pareja muchas veces existe inseguridad en la expresión emocional, necesitamos para vivir las caricias que sostengan y apuntalen allá dentro en lo más tierno de nuestro ser.
Seguir creyendo en el otro, seguir haciéndolo sentir que es alguien muy importante para mí; y demostrárselo con todos los recursos posibles, atenciones, alabanzas, todo modo de caricias.
LA QUINTA Y ÚLTIMA REGLA: escuchar, de modo especial, el hombre, tan transido de inseguridad emocional, como sabemos, necesita sobre todo sentirse importante, sentirse centro. De este modo escuchar al otro es quizás el modo mas eficaz de comunicarle ese sentimiento de centralidad e importancia.
Tratar siempre de escuchar al otro comprensivamente, ampliación de nuestra mirada dede la pareja, a traves de la familia hasta el mundo mejor que todos soñamos.
Debemos preguntarnos ante este panorama tan doloroso,
¿Que es lo que anda mal? Que es que lo que nos falta?
Desintegración familiar, libertad sin medida a los hijos, medios de comunicaciones utilizando todos los recursos para lucrarse, desnudo, palabras obscenas y todo un paquete de antivalores, que en vez de ayudar a la sociedad, la corrompe.
Nos faltan parejas felices, nos faltan en consecuencia familias sanas, nos faltan esos nidos de amor que son los hogares cristianos, donde se incuba y nace todo lo bueno del mundo.
Si en la pareja hay comunicación y tiene a Dios en su centro tengan por seguro que se dominará toda tribulación
Tendremos familia amorosas, bien desarrolladas y sanas en la medida en tengamos parejas que se hagan felices uno a otro.
De una familia sana dependerá una sociedad sana, una iglesia fuerte y un mundo mejor.
Por: Domingo Burgos
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