|
¿Cuánto duele un balazo en el corazón?
Por L.M.A.
¿Cuánto duele un balazo en el corazon? El sargento Alberto Ramírez Morales, de 34 años, no podrá decírnoslo nunca porque un balazo en el corazón fue el que le quitó la vida para siempre durante la insensible huelga de Salcedo. Pero debe doler mucho, y más si se lo hacen a uno a quemarropa, como se lo hicieron a él. De ahí ahí. A matar. El, de los de abajo, de los jodidos, él, con su ranchito allá en el campo que se metió a policía porque, ¿qué se va a hacer en un país como el nuestro, donde los pobres se aferran a lo que sea para poder sobrevivir?
Duele mucho un balazo en el corazón, pero el sargento Ramírez no queria morir así, no pensaba morir así. Salía tempranito hacia su trabajo de escribiente desde su rancho humilde, después de cargar en sus brazos a sus pequeños hijos y decirles, "Los veo en la noche si Dios quiere. Pórtense bien". La despedida de todo padre. Y abrazó a su esposa, y le dijo, "Me voy. Esa jodida huelga otra vez. Pero volveré a ustedes, no se preocupen". Pero no volvió. Y uno, que tiene hijos, y que el sólo pensar que uno los dejará para siempre le desgarra el alma, tiene que condolerse de este pobre hombre.
Sí que tiene que doler un balazo en el corazón. Y lo peor es que la tragedia del sargento pasará a la historia en unos días. O quien sabe si ya pasó. Leonel, de gira en Nueva York, quizás ni se enteró. Hipolito seguirá descansando placidamente en una de sus mansiones. Pedro Martínez lanza el sábado 20 contra los Yankees. Sammy Sosa está lesionado.Y el agua, atajada no se sabe dónde, quizás llegue a Salcedo en estos días ¿gracias a la huelga? Y el sol saldrá de nuevo, y lloverá y volverán los días y las noches y habrá elecciones en los mayos por venir y habrá carnaval y bailarán de nuevo en el car wash y en Plaza Loly, mientras que en el ranchito del sargento Ramírez, el escribiente, apenas parado, pobre y maltrecho, no se sentirán más llegar sus pasos firmes. La galeria no le oirá llegar y sus pequeños hijos, hoy huérfanos de padre, no saldrán corriendo a abrazarlo, y decir, todos, llenos de alegría inmensa, "Eh, llegó papá". La tragedia será de ellos, solamente, que la vivirán cada segundo, cada minuto, cada hora, de los días por venir. Dios mío, ¡cuánto debe doler un balazo en el corazón! ¿verdad sargento Alberto Ramírez Morales? Paz a sus restos y no dejemos que sus hijos y esposa pasen trabajo. Ayudémosles. |